Siempre es grato recibir cualquier encargo pero cuando se trata de personas que lo hacen con gran entusiasmo para mi también se convierte en un placer y una emoción participar de un gesto tan bonito aunque siempre supone un reto estar a la altura de las expectativas que genera.
El resultado final puede que guste a unos si a otros no pero casi seguro que a quien lo recibe más que gustarle le encanta pues esta hecho con tanto mimo que es difícil que eso no se note.
Y para los curios@s que os gusta verlo todo y no perderos ni un solo detalle os dejo las fotos de la parte trasera que aún guarda unas cuantas sorpresas...
Por mi parte sólo espero que esta tarta de pañales alcanzara su destino sana y salva ya que antes de llegar hasta allí le tocó recorrerse toda España y hasta cruzar la frontera, y al pequeño Neithan y a sus papás decirles que quien se la regalo y quien la preparó puso en ella tanto amor como le cupo.






